las Dos izquierdas

Recomendado por Bea un articulo de la Nacion Domingo, entrevista a dos pensadores (Joignant y Salazar) sobre la Izqierda en Chile hoy. Recomiendo leer para ampliar la conversa respecto a que es ser de izquierda?.
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VIGENCIA Y RENOVACIÃ?N DE LA IZQUIERDA EN EL CHILE DEL SIGLO XXI

Hemisferio Izquierdo

La muerte de Gladys Marín abre el debate sobre las izquierdas que conviven en Chile. ¿La izquierda concertacionista no puede vivir sin la DC? ¿Son los movimientos sociales callejeros nuevas fuerzas políticas? Alfredo Joignant habla de un nuevo referente para el ala progresista y Gabriel Salazar plantea la necesidad de cambiar la Constitución del â??80 para resucitar el poder popular. Al final, pareciera que todos los caminos llevan a Bachelet.

Por Rodrigo Quiroz / Franco Fasola

JOIGNANT: A PENSAR EN GRANDE

-Cuál es tu visión de la izquierda chilena hoy, una vez diseminadas las cenizas de Gladys Marín.

-Del mismo modo que existen en Chile dos derechas, una liberal dominada y una conservadora dominante, existen dos izquierdas. Una izquierda socialdemócrata en los hechos que agrupa al mundo PS-PPD y una izquierda más tradicional que es homogenizada por el PC, a la cual se suman de manera confusa pequeños partidos y una serie de movimientos sociales como ATTAC y Foro Social Chileno. Esta segunda izquierda tuvo el mejor resultado electoral desde el retorno a la democracia con Juntos podemos, pero creo que es un éxito que no es repetible en una elección parlamentaria.

-Por qué…

-Por las características del sistema electoral y por la calidad de la oferta electoral de la izquierda socialdemócrata. Esto no tiene nada que ver con la muerte de Gladys Marín. Su desaparición no le agrega ni le resta fuerza porque esta segunda izquierda está instalada en una cultura política, desmedrada y debilitada, pero que no vislumbra extinción. No conozco partidos comunistas que hayan desaparecido después de la caída del muro de Berlín. Se debilitaron, pero no desaparecieron. La famosa unidad de la izquierda hoy día es inviable porque la alianza principal de la izquierda socialdemócrata es la Democracia Cristiana.

-Sólo el factor DC hace imposible una alianza entre las dos izquierdas

-No veo ninguna posibilidad de alteración de las políticas de alianza de la izquierda concertacionista. Van tres gobiernos de la Concertación y te doy firmado hoy que hay un cuarto. Hay rutinas instaladas. Hay alianzas completamente consolidadas. La izquierda concertacionista en el poder ha sido más larga y más exitosa en alianza con la DC que con los comunistas.

Sociólogo (40 años), doctor en Ciencia Política, U. de París I Pantheon-Sorbonne. Es profesor asociado del Departamento de Ciencias Políticas del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile y Director de proyectos de reformas Democráticas de la Fundación Chile 21. Autor de varios textos de estudio, ha publicado en Editorial Lom los títulos El Gesto y la palabra (1998) y Los enigmas de la comunidad perdida (2002).
-No hay giros hacia la siniestra

-No. No tengo ninguna duda que el PPD y el PS por separado no tienen ninguna posibilidad de crecer en términos electorales.Lo que yo sostengo es que hay que transitar a un nuevo partido de izquierda, Socialdemócrata o como quieran llamarlo. La conformación de esta nueva fuerza va a ser lenta y podría transformarse en una suerte de federación de partidos. No tengo la menor duda que la izquierda tiene que pensar en grande. Ahora hay que pensar en un solo partido del 30%. La izquierda no sabe pensar en grande desde el punto de vista de los partidos, sabe hacerlo cuando se trata de conquistar el poder, pero eso no basta. Porque puede ser que una vez pasada la era Bachelet y la era Lagos, ya no tengamos lideres de esa envergadura.

- ¿Cómo interpretas la manifestación popular que rodeó la muerte de Gladys, es un hito dentro de la izquierda chilena?

-Desde el significado social me es imposible responder esa pregunta. Aquel que interpreta al millón o las 200 mil personas que se volcaron a la calle, sin una herramienta de análisis científico, está haciendo poesía espontánea. Probablemente lo que ocurrió con Gladys tiene que ver con el lugar que posee la mujer en política hoy. También tendría que ver con la asociación que algunos grupos sociales hacen entre Marín y la temática de los Derechos Humanos leída en clave moral. La asociación consistiría en leer a Gladys Marín, no tanto como dirigente del PC, sino como luchadora de los Derechos Humanos, quien tuvo una vida marcada por la tragedia.

-La gente que se volcó a la calle para manifestarse contra la visita de Bush en noviembre pasado y la multitud que acompañó los restos de Gladys al cementerio, provocan sonrisas en Juntos podemos, puede canalizarse esa masa anónima en ese referente.

-No. Por dos razones. La primera es una razón empírica; esa gente joven que participó de forma masiva en las exequias de Gladys Marín, no está inscrita en los registros electorales, por lo tanto no es ciudadano elector. La otra razón es científica: sabemos por evidencia comparada que a medida que la persona envejece termina inscribiéndose en los registros electorales entregando un voto conservador.

-Hablaste de una era Bachellet, por qué tanta confianza en el triunfo de su candidatura

-Michelle es un fenómeno que a mi me descoloca porque no logro entenderlo a cabalidad. Michelle es un actor outsider que viene de los partidos establecidos. En otros países la novedad política puede venir de fuera del sistema, pero en Chile la transformaciones vienen desde dentro, de ahí la solidez del sistema de partidos políticos.

-Que las transformaciones vengan desde adentro del sistema, puede interpretarse también como un escenario donde se niega la aparición de nuevas fuerzas…

-Yo no veo nuevas fuerzas. Todavía el epicentro de la política está en los partidos. La Michelle tiene una cierta aura movimentista pero ella es profundamente socialista. Ella ha construido un equilibrio inestable entre la política que conocemos y las transformaciones en curso. En que termina todo esto no sé. Pero sí sé que termina en el triunfo electoral, termina en una promesa de transformación.

Doctor en Historia Social y Económica en la Universidad de Hull, en el Reino Unido. Es profesor de la Universidad de Chile, y decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad Arcis. Entre sus libros se destacan: Labradores, Peones y Proletarios; Violencia Política Popular en las Grandes Alamedas; Los Intelectuales, los Pobres y el Poder y de la Historia Contemporánea de Chile. Además, es el número 22.144 del listado de prisioneros y torturados del Informe Valech.
SALAZAR: EL PODER POPULAR

-¿Cómo se renueva la izquierda extraparlamentaria tras la muerte de su último icono?

- La partida de Gladys es la muerte simbólica de la antigua izquierda parlamentaria. Con ella se va una cultura que se centró en la posibilidad de que, a través de la ley y el Parlamento, se podía hacer la revolución para la clase trabajadora. Esa cultura estuvo marcada por una cierta ortodoxia marxista-ideológica-doctrinaria, pero al mismo tiempo llena de pragmatismo político. Con su muerte, la gente rinde respeto a esa cultura que Gladys porfiadamente continuó. Pero con esa actitud, ella misma impidió la transformación del Partido Comunista en una verdadera izquierda extraparlamentaria. Esa porfía impidió la renovación, en el sentido de leer con precisión las nuevas tendencias de los movimientos sociales populares.

- ¿Cuales son las izquierdas que han cohabitado en la era de la Concertación?

-En primer lugar, para mí la Concertación no es de izquierda. Porque no sólo está aceptando trabajar con la Constitución dictatorial de 1980, sino que además está tratando de tener un comportamiento político en la misma lógica neoliberal de esa Constitución, incluso demostrando ser eficientes y no acogiendo ningún tipo de reformas sustantivas que vayan en beneficio de las clases populares y , por el contrario, adopta los principios que propone la derecha económica y política. La Concertación es una â??derecha delegadaâ??: están haciendo su trabajo y hoy la derecha se puede dar el lujo de ser populista.

-Entonces ¿cuál es la izquierda que plantea cambios estructurales?

-La izquierda está todavía larvada. No ha aparecido explícitamente como proyecto político. Está larvada principalmente en las nuevas tendencias culturales. Particularmente en las mujeres de pueblo y en la juventud. Si uno hace una lectura radiográfica de esas formas, uno ve planteamientos políticos radicalmente distintos a los de la izquierda extraparlamentaria. Esa cultura es inédita en la memoria popular y oficial, por lo que no tiene antecedentes para proyectarse con claridad al futuro.

-¿Y donde está esa fuerza hoy representada?

-Hay muchas personas que tienen una sensibilidad de izquierda y que no encuentran el canal institucional ni partidario para expresarla. Y es allí donde hay un potencial no expresado, una izquierda que está buscando por otros canales.

-¿Quién está recogiendo las banderas de ese grupo?

- Estamos en un período de bonanza de los parámetros macroeconómicos, pero en el desarrollo humano esta la escoba. Hay un malestar sordo. No hay crisis políticas. Tampoco ha habido un Presidente que concite el desencanto general. Todo eso va posponiendo un reventón a nivel político. Lo que pasó con el funeral de Gladys solo fue respeto por el pasado. Juntos Podemos no va a sobrepasar el 10 o 12 por ciento; que tiene la única utilidad para decir â??todavía existimosâ??.

-Hay una izquierda obligada a manejar el poder con responsabilidades de Estado y otra que no quiere participar de la política del consenso…

- Para mí, la verdadera izquierda extraparlamentaria es la que actúa al margen de la Constitución de 1980 y que se la juega por desarrollar la soberanía popular, y esta no consiste en ganar elecciones dentro de este sistema. Esta soberanía se ejerce en el proceso de construcción de un Estado, y no de administración de uno que hizo un dictador. Este poder popular se debe autoeducar para re-construir el Estado y dictar una nueva Constitución.

-¿Cómo va a participar en las próximas elecciones ese poder popular?

- Un porcentaje alto que se va a abstener, votar nulo o por el Juntos Podemos. Si tú sumas a los que no se inscriben con los que votan alternativas, eso da más del 45 por ciento de la masa electoral. Esa gente tiene otras expectativas, quiere participar de los procesos locales de desarrollo. Y si finalmente votan, es para evitar que gane Lavín.

-¿Bachelet no es una alternativa para ese grupo?

-De alguna manera, ella hereda el respeto a la cultura antigua, por todo lo que le pasó a su padre. Pero uno de sus errores es precisamente no reconocer eso más directamente. Por el momento, el apoyo a Bachelet es difuso. Pero si esto se pone peligroso, votaré por ella. Y mucha gente piensa igual.

-Estas dos izquierdas ¿están condenadas a permanecer separadas?

-La Concertación no está dando la posibilidad de asociarse con el movimiento popular. Ellos lo rechazan por considerarlo populista. Y dentro del sistema, no se puede ser de izquierda sin ser populista. Si estas dos izquierdas siguen o no separadas, depende de ambas. En el estado actual no hay puentes. Los renovados de la Concertación han aceptado el sistema y a través del chorreo piensan ir mejorando las condiciones. Los otros tienen que ir buscando alternativas y no creen en la lógica de los oficialistas. Por eso, todo depende de que los renovados asuman mucho más osadamente las banderas del pueblo, cambiando la estructura del modelo. Eso los acercaría a las bases sociales. Y por el otro lado, los que están fuera, deben construir más rápido un proyecto distinto, porque el Podemos no es chicha ni limoná.

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